
Peñarol hizo varias cosas bien en su visita ante uno de los mejores equipos de la Liga Nacional, pero un triple de Sansimoni en el final lo dejó con las manos vacias. Le queda solo el juego vs Ferro de local.
Peñarol estuvo a una bola de un triunfo enorme en Misiones, pero se quedó con las manos vacías en el cierre: Oberá TC lo ganó 84-81 con un triple con tablero de Bruno Sansimoni sobre la chicharra y, además, selló su clasificación entre los cuatro mejores de la temporada.
El equipo de Leonardo Costa —que fue expulsado en el tercer cuarto— cerró su último juego como visitante en fase regular con un récord de 18-17, quedando ahora a la espera de su ubicación final (11° o 12°).
Luciano Guerra fue la gran figura marplatense con 20 puntos y un impactante 6/11 en triples, bien acompañado por Agustín Pérez Tapia (15) y Facundo Vázquez (10) en un equipo que llegó a estar 15 abajo pero que construyó una remontada con carácter. Del otro lado, Daviyon Dreper dominó la pintura con 16 puntos y 13 rebotes.
El inicio fue todo del local. Con Dreper y Vorhees marcando el pulso cerca del aro, Oberá impuso condiciones desde el arranque y llegó a sacar 11 de máxima. Peñarol empezó a encontrar respuestas desde la defensa y el juego en transición para ir recortando, aunque el primer cuarto se cerró 26-18.
En el segundo, el conjunto misionero volvió a golpear. La combinación del poder ofensivo extranjero y el impacto defensivo de Lucas Andújar sostuvo la diferencia en doble dígito. La “Peña” amagó con reaccionar, pero Oberá estiró hasta 14 y se fue al descanso largo arriba 47-33, mostrando por qué es uno de los equipos más sólidos del torneo.
El quiebre emocional del partido llegó en el tercer cuarto. En un trámite más trabado y de menor goleo —escenario que favorecía a Peñarol—, una confusa acción arbitral desató el enojo de Leonardo Costa, que terminó descalificado tras dos técnicas. Lejos de caerse, el equipo reaccionó: subió la intensidad defensiva, encontró gol exterior y cerró el parcial con un 8-1 que incluyó un triple de Pérez Tapia para ponerse 62-56 y volver al juego.
El último cuarto fue puro vértigo, y ahí Peñarol jugó su mejor versión. Con Sean Armand tomando la conducción, Vázquez clavando un triple clave desde la esquina y una defensa que empezó a secar a Oberá, la visita se puso a tiro y luego pasó al frente. Guerra, intratable desde el perímetro, fue el faro de un equipo que ya jugaba con confianza y energía.
Parecía que la remontada tenía premio, pero el cierre fue cruel. Un 8-0 de Oberá en el último minuto cambió el destino del partido y, en la última posesión, apareció la ley del ex: Sansimoni sacó un triple incómodo, con tablero, que terminó adentro y sentenció la historia.
Peñarol dejó una imagen competitiva y de carácter, levantando un partido que parecía perdido, pero no pudo sostenerlo en el cierre. Ahora le queda un último compromiso en casa ante Ferro para cerrar la fase regular y definir su lugar en la tabla.






