
En el marco de su año del Centenario, Unión sigue ampliando su mirada formativa y esta semana dio un paso clave fuera de la cancha: el club fue sede de una serie de charlas de Psicología Deportiva a cargo de Carlos Saggio, con espacios destinados a jugadores, padres y entrenadores.
Saggio no es un nombre más dentro del ámbito. Fue responsable del área de Psicología Deportiva de la Confederación Argentina de Básquetbol entre 2018 y 2020, trabajando tanto con selecciones formativas como con el plantel mayor femenino. Además, integró el staff del plantel profesional de San Lorenzo en la temporada 2023/24, fue docente en la Escuela Nacional de Entrenadores y es autor del libro “De la cabeza: aspectos emocionales en el mundo del deporte”. A eso se suma su experiencia acompañando a atletas olímpicos y de nivel mundial.
Con ese respaldo, las jornadas en Unión apuntaron directo a un eje cada vez más determinante: lo mental también se entrena.

Para los jugadores, el foco estuvo puesto en diferenciar las habilidades necesarias para entrenar y competir, trabajando especialmente el manejo de la presión, la relación con el error, la concentración y la autoconfianza. Además, se hizo hincapié en la construcción de hábitos como base para un crecimiento sostenido dentro del deporte.
El espacio con padres abordó un aspecto igual de sensible: el rol del deporte en la formación del carácter. Se trabajó sobre las características generacionales actuales, buscando entender qué les pasa a los chicos cuando juegan y, sobre todo, cómo acompañarlos de manera adecuada antes, durante y después de cada partido.

Por su parte, los entrenadores tuvieron un enfoque más vinculado a la gestión diaria: comprender las nuevas generaciones de jugadores, diseñar entrenamientos acordes a esas realidades y potenciar habilidades a partir de una mejor gestión de la competencia.
Más allá de los contenidos específicos, la propuesta dejó un mensaje claro: el desarrollo de un deportista no se limita a lo técnico o físico. La cabeza, las emociones y el entorno cumplen un rol central, y trabajarlos de manera consciente marca la diferencia.
En ese sentido, la iniciativa de Unión se alinea con una tendencia cada vez más fuerte en el deporte formativo: clubes que entienden que educar también es acompañar procesos, generar herramientas y abrir espacios de aprendizaje para todos los actores.
Porque lo que pasa en la cancha muchas veces empieza mucho antes. Y también continúa después.





