
Tamara Dell Olio analizó el presente de Peñarol, el nuevo desafío competitivo en la ciudad y volvió a marcar las deudas estructurales del básquet femenino marplatense.
Peñarol volverá a ser uno de los equipos a vencer en el básquet femenino marplatense. Con una base consolidada, la costumbre de levantar títulos y la posibilidad concreta de competir a nivel provincial, el equipo inicia una nueva temporada con objetivos claros, pero también con desafíos renovados.
En ese contexto, Tamara Dell Olio vuelve a ser una de las voces de referencia. Dentro de la cancha, como pieza clave. Y afuera, como una de las jugadoras que más ha marcado el pulso del femenino en la ciudad.
“Hoy está confirmada la posibilidad de jugar el Provincial, que además da dos plazas para la Liga Nacional. Más motivación que esa creo que no hay”, señala.
Un equipo que busca seguir creciendo
Más allá del dominio sostenido en el ámbito local, el plantel no pierde de vista la necesidad de seguir evolucionando. La llegada de un nuevo entrenador y algunos cambios en la estructura obligan a reacomodarse.
“Tenemos entrenador nuevo, una idea de juego nueva que no vino a borrar lo anterior sino a sumar. Estamos entrenando de manera muy intensa y el equipo se está acoplando muy bien”, explica Roxy sobre la llegada de Mariano Pinto.
La salida de una jugadora importante, como Juana Barrionuevo, también forma parte del proceso. “Es una baja sensible, pero estamos buscando las maneras de suplirla y eso termina siendo enriquecedor para el equipo”.
En ese sentido, destaca el impacto del nuevo cuerpo técnico: “Es súper intenso, muy apasionado. Nos sentimos reflejadas en eso y por eso las cosas están fluyendo y funcionando bien”.
Un clásico que vuelve a tomar fuerza
El crecimiento de Quilmes, con nuevo proyecto y conducción, aparece como un condimento extra para la competencia local. Y lejos de esquivarlo, Dell Olio lo pone en valor.
“Ojalá que sea un proyecto a largo plazo y que lo puedan sostener. Sabemos que es durísimo, sobre todo en el femenino, pero claramente nos motiva”, afirma.
Y agrega: “Del otro lado hay grandes jugadoras y una gran entrenadora como Daiana. Pero nosotras estamos enfocadas en lo nuestro. Siempre lo hicimos desde las ganas de mejorar y ser mejores. Si el resto mejora, nos mejora a nosotras también”.
Identidad, recambio y formación
Con una estructura que combina experiencia y juventud, Peñarol busca sostener su identidad. En ese camino, el rol de las jugadoras más experimentadas sigue siendo determinante.
“La responsabilidad siempre cae en las más grandes, pero la idea es que el equipo esté por encima de las individualidades. Entre todas tenemos que suplir las ausencias y sostener lo que se viene haciendo”.
A la vez, resalta el trabajo formativo del club: “Hay un acompañamiento integral con gimnasio, técnica individual, apoyo psicológico. Eso hace al crecimiento de las jugadoras y del equipo en general”.
La deuda pendiente
Como en otras temporadas, la competencia y la organización del básquet femenino vuelven a aparecer como tema central. Y Dell Olio no esquiva la cuestión.
“El fixture ya está, que es algo que el año pasado no había pasado. Pero la verdad es que hasta que no vea que las cosas cambian, no lo voy a creer”, sostiene.
Y profundiza: “Muchas veces una se calla para no generar malestar, pero si todos nos tiramos para el mismo lado no vamos a ningún lado. Ojalá que cambie y que nos den el mismo respeto que al masculino, pero el año pasado terminó pasando lo mismo de siempre”.
En esa línea, también apunta a la falta de articulación entre los distintos actores: “Hay un ida y vuelta de responsabilidades entre la Asociación y los clubes, y en el medio quedamos las jugadoras”.
Pensar en lo que viene
A pesar de las dificultades, el equipo encuentra motivación en los avances y en las nuevas oportunidades. La participación en el Provincial y el crecimiento de las categorías formativas aparecen como señales positivas.
“Se sumó la U21, que es recontra importante. Las pibas tienen que competir, tienen que formarse. Nosotras ya estamos grandes, pero lo importante es lo que queda para las más chicas”.
Y cierra con un deseo que atraviesa a todo el femenino local: “Las cosas se tienen que hacer organizadas, las fechas se tienen que cumplir. Todo tiene que ser en pos de que crezca el básquet en Mar del Plata”.




