
Daiana Di Benedetto volvió a Quilmes para coordinar el básquet femenino y proyectar un crecimiento integral desde las formativas hasta la Primera.
Después de casi seis años afuera, Daiana Di Benedetto volvió a Quilmes. Esta vez no solo para dirigir una categoría, sino para asumir la coordinación general del básquet femenino del club y hacerse cargo de la U21 y la Primera. Un regreso que no estaba en los planes inmediatos, pero que terminó encontrando sentido tanto desde lo personal como desde lo deportivo.
“La verdad que no fue nada esperado ni planeado. Venía en una vorágine laboral intensa pero hermosa y la idea era frenar un poco en el parate, venir a Mar del Plata y volver a salir. Hubo otras propuestas también, pero hubo situaciones familiares que me terminaron de inclinar para este lado”, cuenta. Y agrega: “Ahora que ya tomé la decisión me di cuenta que era lo que yo necesitaba también. Quedarme un poquito en casa y volver al club”.
El regreso tuvo sensaciones encontradas. “El primer día fue raro. No deja de ser tu casa, conocés todo, pero a la vez cambió mucho. Yo también cambié. Vuelvo desde otro lugar y eso es un desafío para mí y para el club”.
Un proyecto que apunta a subir un escalón
Más allá del componente emocional, hubo un punto que terminó de convencerla: el proyecto.
“Cada cosa que se haga en Quilmes y en Mar del Plata en pos del femenino a mí me tira un montón. Pero cuando nos sentamos a hablar en serio me sorprendieron porque querían darle una vuelta de tuerca”, explica.
La idea es clara: “Profesionalizar el básquet femenino lo más que se pueda para llegar a futuro a jugar Liga Nacional”. Si bien reconoce que el camino no será inmediato, destaca la importancia de tener un horizonte definido: “No creo que este año lleguemos porque hay que clasificar, pero está bueno tener ese faro. Que las chicas de la ciudad sepan que no es necesario irse para crecer”.
En ese sentido, el objetivo también es generar un polo de desarrollo dentro de Mar del Plata. “Ojalá las quilmeñas que andan dando vueltas quieran volver. Y también que chicas de otros clubes sepan que acá va a haber un proyecto a largo plazo”.
Lejos de plantearlo como una competencia aislada, entiende que el crecimiento debe ser colectivo: “El básquet crece cuando crecemos todos. Si hay una competencia linda, crecemos. Respeto mucho a Peñarol, a las chicas las conozco de toda la vida. El clásico va a ser nuestro rival directo para después salir a competir afuera, pero primero tenemos que medirnos con ellas”.
Coordinación y línea de trabajo
Di Benedetto coordinará toda la estructura femenina y dirigirá desde U21 hacia arriba. “La idea es ir preparando los equipos para los Provinciales y trabajar en una misma línea. Tengo la libertad de armar el staff y eso es importante para sostener una identidad”.
Hoy Quilmes cuenta con tira completa desde Premini hasta Primera. “Eso está buenísimo. Cuando me fui ya había muchas chicas, pero pasó de todo en el medio. Encontrarme con toda la estructura armada es muy positivo”.
La prueba de jugadoras apunta a ampliar la base. “Es abrir las puertas del club para la que se quiera acercar y ver cómo trabajamos. Queremos completar todas las categorías y generar una competencia interna linda para armar los equipos lo más competitivos posibles”.
En Primera ya hubo contactos, aunque sin nombres confirmados. “La idea es sumar calidad para levantar el nivel, pero también que las que ya estaban tengan ese rigor de que hay que competir por el lugar. Vamos a ir paso a paso”.
El proyecto deportivo incluye una fuerte apuesta a la juventud: “Queremos un equipo lo más joven posible, incorporar chicas U21, U19 y U17 para que empiecen a tener roce a este nivel, acompañadas por la experiencia de las históricas”.
En lo personal, el regreso también tiene un componente especial: “Muchas de estas U fueron mis premini o las dejé en U cuando me fui. Para mí tiene un sabor lindo desde lo emocional”.
La competencia como eje
Con experiencia en otras plazas y en selecciones formativas, marca un punto central para el crecimiento local: la competencia.
“La oferta competitiva tiene que ser mayor dentro de lo posible. Y si no, habrá que salir a buscar competencia afuera, aunque implique un gasto. Pero mínimamente lo que tenemos debe ser lo más prolijo posible y jugarse todo lo que se tenga que jugar”.
Y profundiza: “Si la competencia ya es poca porque somos pocos clubes y encima se juegan menos partidos de los que corresponden, es muy difícil sostener la motivación y el crecimiento. Primero hay que hacer crecer lo interno y de ahí proyectar hacia afuera”.
Una institución que acompaña
En esta nueva etapa también encontró un club renovado en lo estructural. “El club está hermoso. Hay disponibilidad de canchas, materiales y un lindo grupo de trabajo. Quilmes es una institución grande y eso se siente también afuera”.
Con experiencia acumulada y una mirada integral, Daiana Di Benedetto inicia una nueva etapa en Quilmes. Esta vez, desde la conducción del femenino y con un objetivo claro: consolidar un proyecto que le permita al club y a la ciudad dar el próximo paso.




