
Mariano Pinto
El básquet de Mar del Plata todavía está transitando los primeros días del receso, pero ya hay señales claras de movimiento. Aunque muchos pases no están oficialmente confirmados y algunos acuerdos se terminan de cerrar con el correr de las semanas, el simple hecho de ver jugadores entrenando en otros clubes ya marca una pauta.
El año empezó a moverse antes de lo habitual y no es casualidad: la incorporación de la categoría U21 en el masculino (en duda la U19, dependerá los equipos que haya) obliga a reordenar estructuras, planteles y proyecciones, y genera un efecto dominó que se siente en toda la competencia local.
En ese contexto, el dato más fuerte de este inicio de año está en Once Unidos. Desde mediados de 2025 el club comenzó a sufrir un proceso de desarme que se profundizó en este arranque de temporada y que explica gran parte de los movimientos que hoy se ven en la ciudad. Se trata de una camada que este año iba a ser U17 segundo año en su gran mayoría y que terminó dispersándose casi por completo.

A las salidas ya conocidas a mediados del 2025 de Caluori, Sartor y Oilataguerre, se sumó este año la de Martín Di Scala rumbo a Peñarol, pero el éxodo fue mucho más amplio: Feliciano Carabelli y Santiago Patiniotis continuarían su formación en Quilmes, mientras que Jana y Firpo recalarían en Kimberley. En definitiva, una camada entera que se desarmó y que impactó de lleno en el mapa del básquet marplatense.
Ese movimiento masivo generó reacomodamientos en varios clubes. Peñarol fue uno de los que más activo se mostró, no solo por la llegada de jugadores jóvenes sino también por una apuesta fuerte en su estructura técnica, con Mariano Pinto al frente de U19, U21 y Primera, en un claro gesto de unificación de criterios y mirada a mediano plazo. A eso se suman incorporaciones en formativas que refuerzan categorías clave como el mencionado Di Scala, Cotrofe, Locatelli, Andres Lopez y el reclutado cordobés Bulchi Alessandrini.
Quilmes, por su parte, también capitalizó parte de ese reordenamiento, sumando a dos de los U17 más interesantes de la ciudad como Carabelli y Patiniotis, y reforzando su estructura femenina con el regreso de Daiana Di Benedetto, quien vuelve al club para hacerse cargo de la Primera División y de la coordinación general del básquet femenino, una decisión que apunta claramente a darle continuidad y crecimiento al proyecto.
Kimberley no quedó al margen de este proceso. Además de la baja de Andrés López, que seguirá su formación en Peñarol, el “Dragón” incorporó jugadores jóvenes provenientes de Necochea y sumó a Jana y Firpo, también parte de la camada que se desarmó en Once Unidos, fortaleciendo una U17 que promete ser competitiva.

Sporting tendrá esta temporada una sola Primera, una decisión que también responde a este nuevo ordenamiento, mientras que Juan Ignacio Pereyra da el salto al profesionalismo al firmar con Racing de Olavarria en Liga Federal. A la par, aparecen movimientos en estructuras formativas: Juan Zilla, ex entrenador de GEVP, se sumará al Marista para hacerse cargo de las categorías U13 y U15, reforzando el trabajo de base.
En contraste con este nivel de actividad, otros clubes atraviesan un receso más calmo. Unión solo confirmó la salida del mencionado Ceferino Cotrofe (U15) a Peñarol y Benja Titarelli (U19) a Banda Norte para jugar Liga Federal. Mientras que el IAE no tuvo grandes modificaciones de planteles, aunque sí un cambio en su estructura técnica con la salida del “Tulo” Rivero por su regreso a La Plata y la asunción de Joaquín Rodríguez Consoli en una categoría más.
El mercado recién empieza, pero ya dejó un mensaje claro: la aparición de la U21, el desarme de una camada completa y los primeros reacomodamientos marcan que 2026 no será un año más. El básquet de Mar del Plata volvió a moverse temprano, y como suele pasar, los primeros movimientos solo anticipan que todavía falta mucho por acomodarse.




