
Quilmes - Independiente en U13 (PN)
El básquet femenino local atraviesa uno de sus semestres más desordenados. Entre programaciones que no se cumplen, fechas que se superponen y torneos que no terminan, la sensación es de frustración general. No hay un solo responsable, pero sí una certeza: sin planificación ni compromiso colectivo, el crecimiento sigue estancado.
No es novedad que el básquet femenino local viene atravesando dificultades estructurales que van mucho más allá del rendimiento dentro de la cancha de unas u otras. Pero lo que pasó en este segundo semestre de 2025 merece, al menos, una reflexión.
Desde Planeta Naranja siempre intentamos acompañar y darle visibilidad al básquet femenino, pero este último tiempo fue prácticamente imposible mantener un seguimiento coherente del torneo. Y no porque no haya voluntad —ni del medio ni de los clubes—, sino porque la programación no tuvo coherencia ni continuidad.

Se hizo muy difícil programar partidos, tanto para la AMB como para las instituciones. Las fechas se movieron, se suspendieron, se superpusieron… y lo cierto es que nadie se puso completamente de acuerdo en cómo ordenar el calendario. No se trata de señalar a un solo responsable: la realidad es que hubo desprolijidad general, cada uno sabrá de que puede hacerse cargo y corregir.
El resultado fue un segundo semestre caótico para el básquet femenino local, donde las jugadoras —una vez más— fueron las principales perjudicadas. Basta recordar aquel gesto de las chicas de la Primera de Peñarol, que en más de una ocasión manifestaron su bronca incluso al momento de levantar los trofeos, pidiendo algo tan básico como una programación más ordenada, previsible y planificada.
Sin embargo, el reclamo no encontró respuesta. Nadie levantó el guante, y todo siguió igual o incluso peor. Hay contratiempos, miles. Se entiende que sucedan, pero deben venir con capacidad e intenciones de sortearlos o subsanarlos con tal criterio que la competencia no se vea tan afectada.
Las consecuencias de tanto arrastre están a la vista:
- En U13 y U15, no habrá segunda vuelta de la fase regular. La primera rueda ni siquiera pudo completarse —a 12 de noviembre— y quedan pendientes cuatro partidos para poder hacerlo (entre el 16 y 21 de noviembre lo harán). Una vez completados, se pasará directamente a los Playoffs, con Semifinales pautadas para el 24 de noviembre y Finales para el 7 de diciembre.
- En cambio, en U17 y Primera, sí se completará la rueda de todos contra todos. De hecho, este jueves ya hay partidos programados para dar inicio a la segunda vuelta, con la intención de luego disputar los Playoffs con cierta normalidad, esperando que no sigan los contratiempos o desfasajes y que el calendario alcance.
Mientras el masculino ya transita sus postemporadas, el femenino todavía no logró terminar ni la primera parte del torneo. Tras que la competencia no está sobrando, se corta la poca que hay. Esa diferencia no puede pasar desapercibida y es casi una obligación de nuestra parte al menos mencionarla y hacerla visible.
El básquet femenino de Mar del Plata necesita más que voluntad y buenas intenciones: necesita organización, planificación y compromiso real de todos los actores. Porque sin eso, los esfuerzos individuales —de jugadoras, entrenadores, clubes o dirigentes— se pierden en el desorden, y el desarrollo que tanto se busca termina siempre postergado.





