
Hace tres años, Emilia Sierra inició la travesía de estudiar y jugar al básquet en Estados Unidos. Sus años de secundaria, su beca completa con Wheeling University y sus sueños de llegar a la WNBA y la Selección en una charla con PN.
Hace tiempo tenemos ejemplos de chicos y chicas deciden continuar sus carreras deportivas en el básquet universitario y dejar atrás las competencias organizadas por la Asociación Marplatense de Básquet. Uno de los últimos casos es el de la necochense Emilia Sierra.
Patricio Garino, Micaela Sansici, Iván Maggi, Julián Santamaría, Federica Lagana y Micaela Barriga Naón son algunos de los casos más recordados de jugadores que emigraron desde competencias marplatenses a jugar a nivel universitario tanto en Estados Unidos como Europa.
Aprovechando el receso, Sierra charló con PN sobre sus primeros años en Chicago, donde finalizó el secundario, y cómo se prepara para su inició en el básquet universitario. Mientras disfruta de un descanso en su ciudad natal, Emi ya se prepara y entrena para lo que se viene.
Su vida es el básquet. Mientras todas las chicas sueñan con una gran fiesta de 15 o el viaje a Disney, Emilia eligió un Campus de Básquet en Orlando. “En el 2020, fui a Florida a un Campus que me regalaron mis papás por mis 15”, rememora Sierra. Con 15 años, Emilia venía de coronarse campeona del Torneo Oficial de U17 con Rivadavia e integrar el Quinteto Ideal de la categoría en los primeros premios PN, allá por el 2019.
Fueron 10 días en los que entrenó en el predio de los Orlando Magic y en los que el sueño de jugar en Estados Unidos empezó a florecer. “Después de los entrenamientos, me eligieron MVP de Campus y charlando con los entrenadores me dijeron que podía estar jugando en Estados Unidos y ahí me cayó la ficha”, recuerda.

Una vez en Argentina, y con el objetivo claro, Emilia empezó el camino para irse a estudiar a norteamérica. “Pastre (NdR: Alberto Pastrello, entrenador de Rivadavia) me pasó por facebook una agencia de Uruguay que ayuda a atletas con las becas en Estados Unidos”.
La idea original era finalizar sus estudios secundarios en el país y luego iniciar su sueño en tierras yankees. Pero todo se adelantó. “Me dijeron que si quería podía ir a jugar en ese momento y dije que sí”. A partir del “sí”, fueron dos meses a contrarreloj para Emilia y su familia. “Tenía que renovar el pasaporte, conseguir la visa, y al mismo tiempo ya me estaba despidiendo de mi familia y amigos”, recuerda.
Septiembre 2021, en un mundo que empezaba a dejar atrás la palabra covid, y con tan solo 16 años, Emilia se fue a más de 9 mil kilómetros de distancia de Necochea. Lake Forest Academy, a una hora de Chicago, era su nueva casa. “Después del primer día, llamé a mi mamá llorando y diciéndole que quería volverme. Fue muy difícil y tuve muchas “lloraditas y a seguir” porque era mi sueño y vivo por el básquet”, cuenta Sierra.
“Yo vivía en la escuela y apenas llegué empecé a entrenar antes del horario de clases y después. Tenía todo a disposición. Los entrenadores estaban siempre a disposición por si necesitaba algo más allá de lo deportivo, hasta teníamos un kinesiólogo para trabajar y evitar lesiones. Tenes todo y lo aproveche”, dijo.
Más allá de cambiar de cultura e idioma, también tuvo que aprender nuevas reglas dentro de la cancha. “En la secundaria no hay reloj de posesión, osea no hay reloj de 24. No me gustaba para nada pero me fui adaptando”, recuerda. Con Lake Forest viajó a jugar a diferentes puntos de Estados Unidos, jugó torneos ante la mirada de diferentes entrenadores universitarios y eso la ayudó “a crecer muchísimo”.
Su buen desempeño dentro de la cancha, la llevó a ser los últimos dos años fue elegida la mejor atleta. Pero para brillar dentro del rectángulo de juego, Emilia se tuvo que esforzar para mantener buenas notas en la secundaria.
En la recta final del High School, empezó la búsqueda universitaria. “Los últimos meses, junto a mis entrenadores, intentamos buscar universidades que me pudieran brindar una beca completa, porque sino sería imposible quedarme allá”, remarcó.
En esa búsqueda y luego de una video llamada con una oferta de beca completa, llegó una “oficial visit” (una visita con todos los costos cubiertos por la universidad) a Wheeling University. De Chicago a West Virginia. “Pase un día completo en la universidad con entrenamiento y partidos con el equipo. También tuve un entrenamiento de técnica individual frente a todo el equipo. La verdad me fue muy bien”, cuenta con una sonrisa.

Una noche casi sin dormir, analizando todo y una llamada con su entrenador de Lake Forest, fueron el empujón final para aceptar la oferta de Wheeling University. “Es una beca por cuatro años, pero es un equipo que juega en la División 2 de la NCAA y mi meta es jugar en División 1. Así que me voy a romper el lomo para hacerme conocida y ver si puedo llegar”, resaltó.
Si bien el básquet es lo que moviliza a Emilia, la necochense también piensa en lo académico. “El primer año voy a arrancar por Sports Management y fotografía pero luego veré si encaró la carrera para el lado del periodismo o por marketing”, contó.
Llegar al básquet universitario es para Sierra un pasó más en su sueño de jugar en la WNBA. “Es la meta, el sueño sigue estando. Soy consciente de que es una meta muy complicada, pero con esfuerzo y sacrificio lo voy a intentar cumplir”, dijo y casi al instante nombró a la selección. “Mi otro sueño es jugar con la selección argentina”.
“Es un sueño que deseo ya, ahora, ayer. Desde U13 que tengo ese sueño. No se dió pero yo quiero representar a mi país”, resalta.
Los sueños con los que se fue de Necochea en el 2021 siguen intactos y Emilia Sierra sigue con la meta clara, pero disfrutando del proceso.







